Para comenzar con
éste post primero debo aclararles que hace 15 años tenía 18 años, y no tenía la
notebook que tengo en estos momentos… Tenía una linda Pentium III, me
conectaba con un módem con internet de Keko, que consumía pulsos del teléfono
fijo, el módem hacía unos ruidos infernales hasta que se conectaba y… ¡chan!
Tenía un internet de muy poca velicidad y muy lenta a comparación
del que tenemos hoy en día.
En ese momento tenía la suerte de tener esa computadora, recuerdo que usábamos Windows Millenium y el paquete Office que venía con la computadora. Yo había aprendido a usar el Windows 95 con MS-DOS, ¡con los códigos y todo!
Ahora tengo una computadora del 2012 I7 con Windows 10. No la he podido
cambiar aún, pero sigue siendo muy útil para mi trabajo. Con ésta computadora
incursioné con la docencia y con las herramientas que utilizo para la
enseñanza. Sigo con las presentaciones de Power Point Prezzi no es para mí) y
utilizo aulas virtuales en la plataforma Moodle. Al principio me dieron unas
mínimas instrucciones cuando empecé a ser auxiliar de docencia, ya el segundo
año pude tomar un curso de Moodle y allí es cuando empecé de verdad en el mundo
de las aulas virtuales.
También uso otras herramientas para poder
compartir archivos más pesados, como Drop-Box y Google Drive. Hice encuestas
para los “parcialitos” que tomamos en los trabajos prácticos, en la misma
plataforma moodle y en Google Forms. Y para las clases me gusta también
hacerles dibujos para ilustrarles mejor todo, los hago utilizando el paquete Adobe (Illustrator y Photoshop) y dibujo con la tableta digitalizadora, una
herramienta que empecé a usar para dibujar fósiles y mapas, y al final actualmente la
uso para muchas cosas más.

Pero, volviendo
al tema, ¿hace 15 años como lo hacía? De todas esas herramientas que mencioné, utilizaba el paquete Office (el de ese entonces), lo
pdf no los conocía, Prezzi no existía, los dibujos los hacía con Paint o con papel y
lápiz para luego escanearlos y ni se me ocurría hacer ningún curso con un aula
virtual.
Como última
reflexión, me doy cuenta que es impresionante la cantidad de nuevas
herramientas que tenemos a disposición hoy en día, sean dispositivos (yo sólo
escribí sobre mis amadas computadoras) o aplicaciones, ¡lo agobiante es poder
sacarles al máximo el provecho para usarlas con nuestras clases!

